10 de febrero de 2015



CESARE PAVESE 

LA TERRA E LA MORTE (1945)

V

Tu non sai le colline
dove si è sparso il sangue.
Tutti quanti fuggimmo
tutti quanti gettammo
l'arma e il nome. Una donna
ci guardava fuggire.
Uno solo di noi
si fermò a pugno chiuso,
vide il cielo vuoto,
chinò il capo e morì
sotto il muro, tacendo.
Ora è un cencio di sangue
e il suo nome. Una donna
ci aspetta alle colline.

VIII

E allora noi vili
che amavamo la sera
bisbigliante, le case,
i sentieri sul fiume,
le luci rosse e sporche
de quei luoghi, il dolore
addolcito e taciuto -
noi strappammo le mani
dalla viva catena
e tacemmo, ma il cuore
ci sussultò di sangue,
e non fu più dolcezza,
non fu più abbandonarsi
al sentiero sul fiume -
non più servi, sapemmo
di essere soli e vivi.



LA TIERRA Y LA MUERTE

V

No conoces las colinas
donde se derramó la sangre.
Huimos todos, todos
los que arrojamos el arma
y el nombre. Una mujer
nos miraba en nuestra huida.
Uno solo de nosotros
se paró con el puño
cerrado, vio el cielo vacío,
inclinó la cabeza
y murió bajo el muro,
callando. Pero ahora
hay un rastro de sangre
y su nombre. Una mujer
nos espera en las colinas.


VIII

Y nosotros, cobardes
que amábamos la tarde
susurrante, las casas,
los senderos del río,
las sucias luces rojas
de aquellos lugares, el dolor
dulcificado y calmo -
nosotros arrancamos las manos
de esa viva cadena y callamos,
nos sacudió el corazón la sangre,
ya no fue dulzura, no volvió
a abandonarse en la vereda del río,
ya no más siervos, nos sabemos
seres solos y vivos.

TRADUCCIÓN DEL ITALIANO DE Pedro Sánchez Sanz

27 de noviembre de 2014



LAPIDACIÓN

I

Primera piedra

Es el final del túnel, no hay salida.
Ante ti una pared de cemento
alta, lisa, con clavos oxidados.
Sobre tu cabeza una bombilla desnuda
que parpadea con aliento de moribundo.
Nadie sabe cuándo se extinguirá
ese faro que aún es esperanza.
Te sientas con la espalda contra el muro,
miras el juego de luces y sombras
a la espera de que la oscuridad
total te atrape en su oscura niebla.


 
                                             Dibujo de Mónica Poole

II

Losa

La tarde se cerraba sobre la memoria
como una losa de aparente levedad
y certeza. Todo encajaba al fin.
Sus nervios se destensaron, y pudo oír
el avance de sus uñas hacia un nuevo día.

                                                              Poema de Elías Grünkranz

                           SONETO DE PLEITESÍA POSTISTA

                                                        A C. E. de Ory

Tú que nombras la vida con decir
sólo NOCHE, LUNA: melancolía
del alma, óleo para bendecir
la luz de las palabras de tus días.

Tú que pintaste un banquete desnudo
en cada lienzo negro del insomnio,
para rociar de aguas claras los nudos
con que te estrangulaban tus demonios.

Tu locura es sagrada voz, campana
que ruge sinrazón a corazón
abierto. ¡ Qué divinas sinfonías

en todos tus silencios! La mañana
te cubrirá con el caparazón
órfico-celeste de la alegría.


A. S.


24 de noviembre de 2014

 








                                                      Ilustración:
                                                      Chencho Zócar








PLATOS SUCIOS

Sobras de decisiones improbables,

migajas de palabras atrapadas

entre la servilleta y el café

cáscaras de pensamientos difusos

que resbalan en el aceite

de una ensalada exhausta.

Mondas de alma con aroma a naranja

mientras la nieve alarga el invierno acariciando

el silencio de la calle enfangada.

Las lágrimas derramadas demasiado tarde

no hacen la misma espuma que un buen

lavavajillas. 
 

Poema de LAURA BERTOLI, traducido del italiano por Pedro S. Sanz.


27 de octubre de 2014


PEQUEÑA DISTRACCIÓN

Ya son las doce y veinte y la mañana
se deshace en aguas y conjeturas.
Me pregunto si sus dedos están 
tocando el piano de la sala
o acariciando palabras en los estantes.
En esta hora exacta, tan diluida, 
los poetas añoran el aire de abril
desde sus torres oscuras de octubre.
Yo tan sólo me ocupo de sus manos
ausentes, porque sobre ellas reposan
los signos descifrables del amor
y el arbusto donde florecen las respuestas

                                          Pedro S. Sanz

(Del libro Memoria del amor deshabitado)



Retrato del poeta Pedro S. Sanz  en  plena ensoñación 
                                                                    (CHENCHO ZÓCAR)

20 de octubre de 2014





THEOLOGY

"No, the serpent did not
Seduce Eve to the apple.
All that's simply
Corruption of the facts.

Adam ate the apple.
Eve ate Adam.
The serpent ate Eve.
This is the dark intestine.

The serpent, meanwhile,
Sleeps his meal off in Paradise -
Smiling to hear
God's querulous calling."

                       Ted Hugues


TEOLOGÍA

No, la serpiente no sedujo 
a Eva con la manzana.
Todo eso es simplemente
una alteración de los hechos.

Adán se comió la manzana.
Eva se comió a Adán
y la serpiente a Eva.
Este es el oscuro intestino.

La serpiente, mientras tanto,
digiere su almuerzo durmiendo
en el Edén, sonriendo al oir
la llamada quejumbrosa de Dios.

(Traducción de Pedro S. Sanz)

23 de septiembre de 2014


NIETZSCHE AT THE END

Yes, that's me in the armchair,
my face obediently lit by madness.
Dogs run with any bone I give up
and these silly old women fetch them back.
They lean in on me, fussing.
But I am still Dyonisus
and with a terrifyingly thin hand
emerging from the blanket
I wave the world I gnawed white away.
What are my eyes now?
The shadow of moisture fading
too quickly from stone.
What is my heart?
Apebble in a black pool
on the side of the mountain
that never sees the sun.
Idiots!
And the stupidity that must come,
clockwork monkeys beating the skin drum
and my face seen again beneath the ice
interrupting every thaw.

                                      Will Stone


                                      F. Nietsche según Edvard Munch


EL FINAL DE NIETZSCHE

Sí, ese del sillón soy yo,
mi cara obediente encendida de locura.
Los perros corren con los huesos que desecho
y estas viejas tontas me los devuelven.
Se inclinan sobre mí, alborotando.
Pero yo aún soy Dionisos
y con una mano terriblemente delgada
que emerge de la manta
digo adiós al mundo que roí hasta los huesos.
¿Y qué son mis ojos ahora?
La sombra de humedad que rápidamente
se esfuma de la piedra.
¿Y qué es mi corazón?
Un guijarro en un charco negro
en el lado de la montaña
que nunca toca el sol.
¡Idiotas!
Y la estupidez que está por venir,
monos de cuerda golpeando la piel del tambor
y mi rostro que aparece de nuevo
bajo la escarcha
deteniendo el deshielo.



Traducción de Pedro S. Sanz